JERGA.
Amores, amores fugaces como estrellas, amores pasionales de fuego y magma, amores perdidos, amores que recorren las callejuelas gritando adoloridos por las llagas que los atacan.
Pasiones, pasiones obsesivas y de juguete, pasiones de necios y de ingenuos, pasiones de sabores y colores, pasiones primitivas como la tierra y sucias como el lodo.
Dolores, dolores que aquejan, dolores que turban y disgustan, dolores que queman como mil soles abrazadores de verano y dolores que enaltecen el quebrantado espíritu, el febril espíritu de nuestras vagas existencias. Y a su vez el fuego que recorre los cuerpos temblorosos, alaridos que inundan el cielo de tonos rosados, cuerpos que se desvanecen indelebles entre las motas de polvo.