domingo, 17 de julio de 2011

ARTE.


El arte, esencia viva, imagen de la realidad más allá de la visión primaria del ser. El arte, representación del mundo interno de aquel que crea y aquel que lleva a los ojos del contemplante, una estampa que está encima de la concepción empírica del conocimiento.

El arte debe provocar, excitar, agredir, incitar, debe llegar al punto impenetrable del conocimiento y el saber, debe sacar toda emoción inexorable y atraerla al mundo, atraerla a la obra y así al artista, debe ser inquietante, debe destruir la brecha entre la realidad y la obra, ser voz definitiva de la memoria y las ideas, debe ser eterna idea de la condición de su tiempo y de las personas que en ella, tienen o buscan refugio del aburrimiento y la desgana.

El sueño de un loco o la confesión de un pecador, verdugo o nicho, infinito instante enclaustrado en un marco. El arte es reflejo directo del artista y del tiempo en el que se concibe, es huella de la guerra o la paz, de la felicidad o la tristeza, de la vida o muerte, es la historia expuesta en notas, imágenes, palabras. El arte es transfiguración de la belleza ideal en esplendor palpable, es estética utópica de la realidad cotidiana. Donde una pipa es arte y también es una hoja ya que la pipa reside en el nombre no en el objeto, donde la metáfora es verdad y la verdad es metáfora.

EL arte, sentido y razón de aquel que ve el mundo dentro de un sueño, de aquel que ve risible la vida, y aquel que busca el eterno instante inalcanzable.