sábado, 26 de diciembre de 2009

El espejo (Un reflejo)

El Espejo. (Un reflejo)

Llegas, eclipsante, pérfida y sucia.

Llegas, burda y podrida.

Llegas, torpe y absurda.

Llegas y te excusas, llegas y me ruegas…

Y como es que puedo ahora entenderte. ¿Ah?

¿Cuando crees que el presente se olvide de nosotros? O crees que simplemente seguiremos tras los rastros del dolor que cuelgan sobre tus cabellos y los míos.

Llegas y te burlas de mi indulgente… ¿Acaso crees ser musa o fauno? Te pierdes entre mi y todos nosotros y nos desconoces uno a uno.

Voltea, anda vete y olvídame, vete y olvidanos, ¡Vete y olvídate! Cierra tus ojos y has nudo tu garganta, enmudece.

Vamos, escóndete entre los muros. ¿Te aterran mis gritos? O tal vez, si tal vez ¿¡Es acaso que no soportas verme!?

Huye, corre bastardo hijo de mis cristales, sucumbe ante la seducción barata y los “placeres” sociales, anda ¡Lárgate! Gatea remilgando reconocimiento.

Al final solo te queda volver.

Corres y te humillas.

Corres y sollozas.

¿Porque motivo es el llanto juicioso de tu putrefacto corazón? ¡Ja! ¿Es que no querías esto?

De que es que te lamentas ahora, ¿De miedo? ¿Frustración? ¿Incertidumbre? A que le temes, por quien tus huesos se doblan, ¡Si el tiempo no es nada y la eternidad es un instante!

¿Mortal dices? ¿Qué? Tu cuerpo, tu carne, tus visiones.

Mortal es creer que esto eres tú que nosotros solo estamos en sueños de cabaret y opio.

Mortal es soñar que solo existes tú y que las astillas que rellenan tu piel son salvas.

Vienes he imploras. Asquerosa tu figura que gatea sobre el fango.

Regurgitas los restos del cáncer que contrae tu cuerpo día con día y devastas todo cuanto bello había entre todos nosotros.

Te rindes ante la nada, ante lo efímero, ante la “cordura”. ¡Desaparece pues! Y contigo mis recuerdos ¡Húndete en el profundo frenesí! Entre llamas azules ¡Húndete! Y contigo mi pesar y mi agonía, y contigo yo y nosotros, estos reflejos borrosos piel y carne camuflaje inútil.

¡Sucumbamos pues! Ante el egoísmo y el confort.

Muramos ahora, ante el crudo manto, ante el sombrío manto urbano.

1 comentario:

  1. No moriran nunca, independientemente del odio, del asco, de la ira de tus palabras, del amor.

    Esto nunca muere, he vivido y muero lo suficiente como para enterarme de ello.

    Sólo la muerte (y a veces ni eso) logra separar almas, cada vez que la besas más de diez veces sabes que tu alma y la suya han hecho el amor. Con los ojos no se juega y así es como yo muero, se juega a muerte cada vez que amas a alguien, y sigues el juego cada vez que escribes para ella (de una u otra forma)

    ¡se juegan con juguetes no con sentimientos!

    ahora, exito con tu muerte, espero que tu carcaza y lo que quede vivo dentro siga bebiendo, pues mi carcaza y corazón rasgado nececsita ahogar las penas en venenos vitales.

    Le-Chat-Noir

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