Cuéntame cómo es que el dolor que se acerca a la piel y que quema no está en ti.
cómo es que suspiras el azufre del viento que podrido quedo.
cómo es que la luna se volvió tan negra y su luz tan difusa.
cómo es que la vida que hoy se pierde en mis dedos ya no es mía.
Cuéntame si los aullidos del corazón son augurios del fin o tal vez gritos de esperanza.
Anda cuéntame, llévame a volar, anda muéstrame, golpéame con fuerza y dime porque las luces del cielo se apagan, porque tus risas son más opacas.
Cuéntame porque en el tiempo de susurros donde nada se oye, puedo oírte a ti.
porque hoy tus ojos y los míos no saben quiénes somos y porque tus manos y las mías son de nube y se esparcen.
Cuéntame si la sangre es legada. Porque ahora perdemos el camino.
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