domingo, 29 de mayo de 2011

MARIPOSAS Y SENTIMIENTOS.

MARIPOSAS Y SENTIMIENTOS.

ahí estaba frente a mi con su andar adormilado y el aleteo juguetón de sus alas de mariposa, ingenua danzaba entre el pasto, le sonreía a las nubes y con sus dedos dibujaba los rayos del amanecer.

Yo aturdido por tan excelsa imagen, perdí mi equilibrio y caí sobre mis miedos y mis emociones, aquellas inconscientes y primitivas, sobreexcitado trate de encontrar compostura, al paso que su aroma inundaba la brisa húmeda de la mañana, que atacaba mi piel como miles de besos, que me brindaba distraídamente sin siquiera mirarme, sin siquiera saberse a si misma y como su luz intensa inundaba mis más profundas fibras y las encendía.

Así con su andar etéreo sobre los sueños de otros más, mortales timoratos, alcanzo mi lugar y sus ojos se posaron en los míos por un segundo inmenso y bello. así siguió andando y soñando con telarañas de ideas que corren por su hermoso cabello oscuro; como una noche de trance.

Mujer de formas caprichosas, insospechadas, tan mágicas como misteriosas, oh! Eterna figura de inspiración sin fin, envuélveme en tu manto de sueños y llévame por los caminos de los ángeles y ustedes las musas, conviérteme en ciervo y ordéname servir a ti y a tus pasiones, prueba irrefutable de la belleza de los cielos, por encima de todo. Mujer de colores brillantes y sentimientos suaves como las rosas en flor, sonrisa de niña, brillante como el marfil. Princesa de cristal y diamante, delicada flor en capullo que caes ante mi indefensa e irresistible.

ANTECEDENTES.

ANTECEDENTES.

A momentos me encontraba turbio y algo inseguro -¿Por qué?- Simplemente incertidumbre, ese sentimiento que grita entre los recovecos de la piel y deja un eco mate entre los instintos y los sentidos.

Amanece hoy y mañana, cada uno se filtra entre tus pupilas y reluce en tus ojos, pilares eternamente soñadores, como gotas de rocío primaveral sobre los pétalos de las flores. El ocaso surge imprudente ante mis días, como tus palabras resonaban en mis pensamientos; fervientes, excitantes, como un volcán exuberante resurgiendo de algún lugar insospechado.

Hoy la nube de sentimientos que me atormentaba, se abrió ante un cumulo de ti, te vi tan plena, tan viva, tan tú y tan yo, como un reflejo dentro de otro contrario, tan cercana a mi alma y tan lejos de mi carne. Poco a poco, la ternura y fraternidad surgieron con la necesidad de arrancarte la ropa con los dientes y amarte durante toda una eternidad o un instante eterno. Te has vuelto mi sangre, mi alma mi contraparte delicada, las virtudes que yo eh perdido… las que se han oxidado, te convertiste en parte de mi y me envolviste en un halo de felicidad sin limites, felicidad que explota solo con ver tu sonrisa, solo con sentir tus pasos apresurados hacia mi. Jubilo ¡Oh! Mágico jubilo, aquel que me fortalece y me aterra…

Ese que todo aquel que ah convivido con lo Dioses habrá de entender. Aterradora me pareció tu presencia, pero también, tremendamente irresistible… irremediablemente irresistible.

Un día como tantos otros.

Un día como tantos otros.

Solo, vagaba por las callejuelas de esta vieja ciudad y me perdía entre los susurros agonizantes de las sombras olvidadas. Caminaba sin sentido, entre lúgubres paisajes y caóticas ideas, buscando, asechando el último ápice de esperanza que tuviera mi alma, oculto entre los basureros rancios y oxidados de las esquinas pobres.

Poco a poco me hundía entre la inmundicia barbarie de los hombres, de sus miedos y crueldades, de sus ansias y su codicia. Aturdido observaba como el tiempo corría entre sollozos y suplicas ante siluetas sin rostro, ante voces sin nombre, ante un grisáceo inmenso como los océanos mismos.

Sobre las aceras de barro y mugre yacían pues los sueños y fracasos, las vidas y las muertes, las voces y las miradas de manchas borrosas entre el tumulto diario. Por aquí y por allá andaban las presas y los cazadores, danzando inocuos los bailes ancestrales del instinto, ruidosos, incapaces de creer o ver más allá de los muros caducos de la “moral” y las “buenas costumbres”.

Caen las cuerdas mismas de la libertad pendiendo así de hilachos tan frágiles como su misma existencia, pasean sus rostros libres de vergüenza, como si su obra debiera ser orgullo, como si sus acciones estuvieran justificadas en su ignorancia, como si la vida misma y el aliento de la naturaleza fuera solo un recuerdo molesto, un mal sueño, una simple y vana leyenda. Asqueado ante la condición de mi especie corría sin control, exhausto, furioso, ¡horrorizado! Horrorizado sí, ante mi mundo y su destino, ante la repugnancia que significa vivir por estos senderos, ante lo podrido en donde esta hundido todo.

Vago por estas calles de mugre y polvo, de hambre y llanto, de carne podrida y sangre, vago sin esperanzas, sin sueños y sin vida, vago hoy yo, alma olvidada por el vaivén de esta película en cámara rápida, de esta mala comedia de humoristas negros, de esta sucia realidad que me aterra, en la cual los ideales se hacen de papel y la belleza se ha vuelto entretenimiento de fríos ojos tras cristales de aparador. Aquí y ahora, vago hacía mi morada, mi refugio donde tras rejas de hierro y lastre mi carne se redima y mis ojos cicatricen las llagas del mundo que ahí crece ante ellos.

sábado, 28 de mayo de 2011

REPOSO.

REPOSO.

Reposando mis ideas, parto de la inconciencia a la conciencia, falacias de decadencia surcan mi cabeza, espesos los sentimientos, crudas las ideas, regordetas las miradas, y fuertes los olores…

Entre el tumulto general, las notas cruzan mis oídos y tu nombre con ellas, las palabras que marchan sobre mis folículos masajeando, jugueteando y cabalgando mientras me divulgan secretos, ideas, sentimientos, que desde ahora son dispuestos ante mi como cartas de poker, disueltos entre el aire de colores y sabores excepcionales, respiro y usurpo las verjas de los demás.

Las canciones llevan tu esencia, tu espíritu y el mío viven danzando entre las voces, las notas, de aquellos autores que a pesar de desconocernos escriben nuestra historia una y otra vez.

Me tiemblan las rodillas Mi voz que por momentos claudica, no sufre ni retrocede, espera paciente, vive, ríe y grita tu nombre disuelto entre las vivas voces de cientos de vidas, que al igual que yo sienten expectantes el amor en el aire.

De ganas.

De ganas.

Hoy estoy de ganas, ganas de caminar de cabeza, recorriendo con parcimonia somnolienta las calles de esta ciudad de barro y polvo.

Ganas de salir volando por la ventana de mi habitación hacía el vacío irreconocible de los ideales ajenos e impropios.

Ganas de escuchar la música fuerte, ese sonido estridente que exprime las fuerzas de mis tímpanos, haciéndolos zumbar con premura.

Ganas de escribir hasta que el lápiz se acabe y mi mano se agote, sin necesidad de escribir prosas o rimas o algún cuento presuntuoso como hay muchos, solo escribir palabras, ideas, sensaciones, sin cohesión o sintaxis solo… escribir.

Ganas de gritar hasta que mi garganta se desgaste y mis cuerdas bucales se rompan una a una como las de una guitarra que afinaron con descuido.

Ganas de rasgar el barniz de los muebles con mis uñas, romper el papel tapiz a mordidas.

Ganas de golpear el piso con los nudillos desnudos, esperando que la sangre que salga de ellos apacigüe mi incomplacencia.

Ganas de tomar al amor por las caderas y corromperme un poco sobre un lienzo blanco de algodón.

Ganas de tener ganas, de incoherencias, de vivencias, de risas y depresiones.

Ganas de correr desnudo por la ciudad libre.

Ganas de la indecencia, aparcar el pudor afuera y dejar correr los instintos.

Ganas de tener un árbol que escuche estos desvaríos, de hablar, gritar, cantar, devorarme a mi y a todos con las manos sucias, por las calles que recorrí de cabeza, esas calles de esta ciudad.