sábado, 28 de mayo de 2011

Aquí.

Aquí.

Llegaste sin avisos previos o señales que lo propusieran, con tenues desvaríos, intermitente tu realidad se desdobla en múltiples estaciones de estados y sensaciones. Vagando por las nubes y charlando con el pasto, somnolienta de demencia.
Yo lejano, escucho, espero, sueño, imagino, y dejando correr mi subconsciente vivo tus palabras en imágenes rápidas, borrosas pero no insignificantes.

Hoy mientras el amanecer se mostraba perezoso; tu recuerdo envolvió mi cabeza y una sonrisa valiente salió mostrando facciones de lo que siento, me hundo en luces de colores que bailan al compás de tu nombre, y danzan las letras y gritan mis ojos, mientras que los tuyos observan pacientemente el tumulto de mi cabeza, y se estremece mi cuerpo, huyendo de la “realidad” por las callejones de mi cabeza. Tu silueta juguetea entre los muros de mi refugio, y de las estrellas surgen destellos que deslumbran mi ingenuidad.

Me esfumo, y en el suelo mis pasos se escuchan, y en el cielo mi voz ensordece a las aves, la brisa gira y gira. Tu imagen se dibuja en la lluvia y tu voz es en el repicar de las gotas que caen en mi habitación.

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