ANTECEDENTES.
A momentos me encontraba turbio y algo inseguro -¿Por qué?- Simplemente incertidumbre, ese sentimiento que grita entre los recovecos de la piel y deja un eco mate entre los instintos y los sentidos.
Amanece hoy y mañana, cada uno se filtra entre tus pupilas y reluce en tus ojos, pilares eternamente soñadores, como gotas de rocío primaveral sobre los pétalos de las flores. El ocaso surge imprudente ante mis días, como tus palabras resonaban en mis pensamientos; fervientes, excitantes, como un volcán exuberante resurgiendo de algún lugar insospechado.
Hoy la nube de sentimientos que me atormentaba, se abrió ante un cumulo de ti, te vi tan plena, tan viva, tan tú y tan yo, como un reflejo dentro de otro contrario, tan cercana a mi alma y tan lejos de mi carne. Poco a poco, la ternura y fraternidad surgieron con la necesidad de arrancarte la ropa con los dientes y amarte durante toda una eternidad o un instante eterno. Te has vuelto mi sangre, mi alma mi contraparte delicada, las virtudes que yo eh perdido… las que se han oxidado, te convertiste en parte de mi y me envolviste en un halo de felicidad sin limites, felicidad que explota solo con ver tu sonrisa, solo con sentir tus pasos apresurados hacia mi. Jubilo ¡Oh! Mágico jubilo, aquel que me fortalece y me aterra…
Ese que todo aquel que ah convivido con lo Dioses habrá de entender. Aterradora me pareció tu presencia, pero también, tremendamente irresistible… irremediablemente irresistible.
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